Es sólo cuestión de práctica
1- Prepará tu pelo: es necesario que tengas el pelo casi húmedo. Para esto, usá el shampoo que prefieras, ponete crema de enjuague, secate el pelo con una toalla. Si querés, podés pasarte una capa de crema de peinar.
2. Desenredate el pelo: usá un peine de madera o carey.
3. Observá el truco: tomá un mechón desde la cima de la cabeza y enrollado en un rulero grande.
4. Empezá a enrularte: con la ayuda de un cepillo, formá un mechón grande con el pelo del costado derecho y llevalo hacia el lado izquierdo de la cabeza. Sujetá el mechón con un clip, dejando la parte ondulada hacia abajo para que no queden marcas.
5. Mové la cabeza: hacete otro mechón y sujetalo cerca de nuca, tirándolo y fijándolo con el clip para que no deslice.
6. Al final: retirá el rulero y enrulá el mechón en el mismo sentido del pelo. Este paso garantiza las puntas enlaciadas.
7. Secado: varía según el largo y la cantidad de pelo que tengas. Tarda más o menos dos horas. Una idea es que te podés hacer la toca antes de irte a dormir, envolviéndote la cabeza con un pañuelo para mantener los clips en su lugar.
En el momento de soltar el pelo
Sólo hay que retirar los clips, evitando tocarte mucho el pelo para no erizarlo. Otro truco es rehacerte la toca para el otro lado, mientras te bañás. El pelo queda perfectamente lacio.
Usar productos de acabado con silicona, ceras o pomadas da brillo y ayuda a mantener el pelo rebelde bajo control.
Gorro térmico
La función del gorro térmico no es enlaciar el pelo, sino optimizar las hidrataciones que te hacés en tu casa. "El calor favorece la entrada de la sustancia activa de los productos en la estructura capilar", dice la hair stylist Marcela Silva.
La especialista explica que, en general, la gorra se usa 30 minutos, salvo indicación contraria del fabricante.