Me encantaría volver a mi color y quedarme castaña y ¡chau! porque me olvido de las raíces y me olvido de cuidarme el pelo. Pero no hay forma, rubia o rubia, confiesa la modelo de Ricardo Piñeiro.
Y como el look tan definido de Lorena sólo admite nuevos cortes de pelo, en 2001 deslumbró con un flequillo igual al de la modelo checa Karolina Kurkova. Con el flequillo trabajé muy bien pero un día dije "¡basta, estoy harta del rubio, del pelo largo, del flequillo!".
Así fue como la modelo pensó nuevamente en abandonar ese color. Le pedí a mi peluquero que me tiñera de castaño, pero me recordó que yo "soy rubia". La única opción era cortarme el pelo: me lo hizo en dos capas, medio carré desmechado, y el flequillo quedó a un costado".
El último toque al peinado de Lorena consistió en teñir la capa de abajo varios tonos más oscuros que el rubio platinado de arriba. ¡Me lo cambié para que tuviera un poco más de onda!, se ríe la modelo.
¿Cómo me divertí más, si como morocha o rubia? ¡Como rubia, toda la vida! porque llama más la atención. Los argentinos mueren por las rubias. Pero no es lo que pasa en el resto del mundo: en México la mujer que gana es la morocha de ojos claros u ojos negros. Las rubias parecen demasiado alocadas", explica, por último, Lorena.